viernes, 25 de marzo de 2011

HACIA EL SIGUIENTE ESCALÓN


-¡Rápido!- llegó gritando León - debemos apurarnos. ¡¡Nos descubrieron!!
-¿Qué sucede? - preguntó impaciente Mina
-Me siguieron y lograron dar con la entrada. Si no nos apuramos todos morirán-respondió León
-¿¡Quienes son todos?! - preguntó Xavier
-Los lobos, los mutantes, nuestra monstruosas creaciones. Debemos salvarlos. Ellos no tienen la culpa de nada.

Todos se miraban entre si y no entendían lo que pasaba. Decidieron seguir los pasos del Dr. Cano y ver que sucedía.

Iban corriendo entre los pasillos de la base que en cada vuelta que daban se hacían más pequeños y lúgubres.

-¿Donde nos llevas? - preguntó Mina, pero León no respondió

Pronto se vieron dentro de algo parecido a una nave. Había algo que no lograban comprender. Lo sentían, presentían que hasta podrían palparlo pero todo ahí dentro era sólo luz y calor. 
-¿Donde estamos? - dijo Xavier
-Con amigos - respondió Cano
-No los veo - dijo Mina casi en un susurro
-Ya los verás - respondió Cano tomándola del brazo - ven, acompáñame

Ella y él caminaron lento por sobre un piso que parecía no ser de material solido. 
-¿Estamos flotando? - preguntó Mina
-Lo estamos - respondió Cano mirándola con dulzura

Luego un chispazo de electricidad la hizo voltearse sobre su derecha y por fin los vio. Eran muchos, tal vez miles de seres. Mina no lograba entender aun lo que sus ojos veían.

Una figura muy alta, rodeada de luz se les acercó suavemente. Debía medir al menos unos 3 metros. No parecía humano aunque tenía cuerpo, brazos, tal vez unas piernas pero no se les podían ver. Su cabeza era alargada pero no deforme y lo más increíble eran sus ojos. Estos eran muy grandes e intensamente azules. A pesar de lo inquietante de la situación ni ella ni el resto de sus compañeros tuvieron miedo.

-Gabriel... encont....
-Lo sabemos - respondió el ser
-¡¡Como los salvaremos ahora!!
-Ya estamos en camino querido amigo. Todos serán salvados. Ven conmigo. Te llevaremos adonde ellos para que los guíes hacia nosotros.

Mina decidió interpretar aquella imagen como la de los llamados ángeles de la antigüedad - ¿No era ese el nombre del que anunció la llegada de Jesus? - pensó Mina mientras escuchaba dentro de su cabeza la voz del ser. Era tan dulce y tranquilizadora que solo le provocaba sentir paz y amor.

-Pero ¿qué haremos con el resto. Con mi raza. Con los humanos? - preguntó algo angustiado Cano
-Tus amigos que te acompañan vendrán ahora con nosotros. Por eso no debes preocuparte - respondió Gabriel
-¿Y el resto?. Los que aun permanecen en la base. Los que viven afuera. No puedo permitir que todos perezcan. Somos su obra... ¡¡Su creación!! ¡¡Gabriel por favor haz algo por todos ellos!! - suplicó Cano desesperado.

Luego de un eterno silencio otro ser iluminado se les acercó. Se trataba de uno que producía aun más luz a su alrededor que el mismo Gabriel e incluso parecía ser un poco más alto. Pero lo que mas llamó la atención de todos era la inmensa calma que les rodeó con su llegada. Creyeron que aquella sensación debía ser la que se tiene cuando se está en el vientre de la madre. Serenidad, paz y un amor infinito.

-Hijos, no podemos salvarlos a todos. Muchos... lamentablemente perecerán, pero recuerden que vuestra alma es inmortal. Su paso por esta vida es temporal. Ahora les toca ascender. Los que están preparados están ahora aquí y en otros lugares del planeta, listos para dar el siguiente paso. Los que aun no, deberán seguir aprendiendo a vivir, a conocer, a amar.
-¿Qué significa eso? - preguntó Mina - ¿Es que ya todo acabó para los demás?
-No hija. Nada ha acabado. Todo vuelve a comenzar. Es como cuando ustedes salieron del hogar de sus padres. Crecieron y se independizaron. Ahora necesitan un espacio propio para seguir su camino. Pero hay otros que al igual que muchos de ustedes también crecieron pero aun no logran independizarse de sus padres y necesitan seguir tomados de la mano de ellos para aprender y avanzar.
-¿Eres Jesús? - preguntó Xavier sin abrir la boca
-Así fui llamado por ustedes - dijo, para luego desaparecer brindándoles una bella sonrisa.
-Debo ir con ellos. Ustedes estarán bien - dijo Cano mirando dulcemente a Mina
-¿Puedo ir contigo? - preguntó ella
-No. No puedes. Esto debo hacerlo solo. Se los debo. Yo inicié todo esto. Yo debo terminarlo.

miércoles, 9 de marzo de 2011

CANO ES DESCUBIERTO


-Está todo listo Dr. Luna - llegó diciendo el asistente - Los granos están a salvo. Con eso tendremos comida para muchísimo tiempo. 
-Esa era la idea de los que comenzaron con todo este plan  - respondió Luna
-¿Y qué sucedió con ellos? - preguntó el asistente
-Murieron. Todos fueron asesinados. 
-¿¡Pero por qué?!
-Sabían demasiado y el conocimiento los llevó más allá. Un día, uno de ellos decidió difundir el secreto del arca de las semillas. Las fuerzas militares mundiales  alcanzaron a detenerlo justo antes de perderle el rastro para siempre. Pero el daño ya estaba hecho. Mucha gente comenzó a guardar sus propias semillas y el plan tuvo que ser cambiado.
-¿Y cual era el plan original? - preguntó el asistente intrigado
Luna lo miró de reojo y no le respondió.

-Eso ya no importa. Ahora debemos concentrarnos en hacer que este plan si funcione. El maldito Dr. Cano nos lo está boicoteando y debemos detenerlo.
-Pero doctor ¡¡él ha desaparecido!!. No hay rastros de él ni de ninguno de sus seguidores
-Eso no puede ser. Deben estar aun en la base. No pudieron salir de aquí sin ser vistos. Ano ser que...

El doctor Luna atravesó con la mirada los ojos de su asistente y este, al verle, tuvo una horrible sensación de escalofríos que le recorrió todo el cuerpo. Incluso creyó ver que la piel de su jefe cambiaba misteriosamente de color. Ahora se veía ¿verde?.

-¡Vamos! - exigió Luna - Ya se como Cano desaparece tan misteriosamente. Debes seguirlo desde aquí - dijo Luna, apuntando un mapa de la base.
-No le debes perder el rastro ni un segundo.

El asistente, siempre leal a su creador, lo siguió con la cabeza gacha pero sintiendo que algo en ese humano no estaba bien.

Mientras tanto, León Cano volvía de su misterioso paseo fuera de la base. Nadie sabía cuando ni donde iba y menos su hora de llegada.

-¿Te puedo acompañar? - preguntó un día Mina
Cano la miró dulcemente
-No, no puedes. Muchas vidas dependen de mi discreción... incluyendo la tuya.
-Te entiendo. Ve entonces. Cuídate

León salió sonriendo de la habitación. Sentía que una nueva y hermosa emoción se había instalado en su pecho y no quería dejarla ir.

Aquella noche la puerta dimensional se abrió sin contratiempos. Nadie podía verlo.

Al cruzar la cascada observó satisfecho que sus amigos, los animales que sobrevivieron al desastre de las clonaciones y los experimentos, seguían ahí; a la espera de sus instrucciones para poder sobrevivir.

-¡Numitor! - gritó feliz León - Estamos pronto a emprender el viaje.
-Estamos preparados - dijo parsimoniosamente el anciano lobo.

Pronto se sentaron frente a una fogata y comenzaron a planificar la huida. Pero esta vez el doctor Cano no se dió cuenta que lo siguieron y que el asistente del doctor Luna pronto lo descubriría.






miércoles, 9 de febrero de 2011

NUEVO DESORDEN MUNDIAL


Cano observaba el monitor de su ordenador mientras el resto de los jóvenes científicos que huyeron con él merodeaban por el lugar que él había construido hacía muchísimo tiempo ya. Cuando se comenzó a dar cuenta del giro que estaba tomando el curso de los acontecimientos.

Mina lo miraba desde un rincón intrigada.

A pesar de ser un hombre con más de 40 años, lucía como un joven idealista de no mas de 18.

El Dr. León Cano sintió en su espalda la fuerte mirada de la colorina y se volteó para mirarla.

-Espero no estés arrepentida de haberme seguido - dijo Cano, volviendo al ordenador
-No. No lo estoy. Solo que me llama mucho la atención todo esto. Nunca supe que existía este lugar. ¿¡Y mira que soy curiosa eh?! - sonrió Mina 
-Este lugar no está en ningún plano de la base. Lo construí yo con la ayuda de algunos amigos especiales que lamentablemente ya no están.
-¿Murieron?
-Los hicieron desaparecer que es peor - respondió Cano con tristeza en la mirada.

-¡Profesor! - Gritó Xavier, uno de los jóvenes que lo siguió - ¿Será que debemos permanecer aquí por mucho tiempo?

Cano lo miró extrañado

-Es que vimos que hay una despensa allá atrás con muchísima comida - volvió a decir Xavier
-Si, muchacho. Permaneceremos acá por algún tiempo. La comida es por que tengo la esperanza de que muchos más se nos unan en esta misión.
-¿Y como lograrás que te crean? - preguntó Mina
-Como lo hice contigo y contigo y con todos ustedes aquí presentes. Mis palabras son verdaderas porque vienen del corazón y solo un corazón igual al mio podría comprenderlas. 

Cano agachó la cabeza para respirar profundo y continuó

-Muchachos allá afuera el amor está perdiendo la batalla

Todos los presentes se miraron extrañados entre si.

-¿Y que tiene que ver el amor en todo esto? - Preguntó Xavier
-¡¡Todo!! - Respondió eufórico Cano - Todo tiene que ver. Desde que esta lucha comenzó, el amor siempre ha sido vilipendiado, maltratado, confundido, desperdiciado, violentado, asesinado. ¿Se han dado cuenta de que pocos jóvenes se quieren comprometer en algo o con alguien o para algo?. Para comprometerse en una causa es necesario amar esa causa, pero amarla en el buen sentido de la palabra, no llevarla al extremo de la pasión o el desenfreno.

Los muchachos miraban a Cano confundidos. ¿Sería que de verdad el fin del mundo que conocemos tiene que ver con la falta de amor?

-El caos y la desarmonía se han establecido en el planeta - continuó diciendo Cano - ¿Recuerdan, según la historia, cuales fueron las consecuencias que sucedieron la última vez que un caos y un desorden así ocurrieron?
-¡¡Sodoma y Gomorra!! - Gritó Xavier
-La muerte de Jesucristo - dijo casi en un susurro Mina

Cano la quedó mirando y sus ojos brillaron. -¡¡Ella es!! - pensó, sonriéndole complacido.

-Aun no pueden deshacerse de ese gran don que nos dejaron los creadores y especialmente ella. Nuestra madre. La que permitió que nuestra raza siguiera, creciera y se multiplicara. 

-Estamos luchando para que "El plan Cósmico" sea una realidad y les digo que... EL AMOR es la llave para que este proyecto triunfe - Terminó diciendo el Doctor León Cano a su concurrida audiencia de jóvenes científicos entusiasmados con este nuevo proyecto.

Mina lo miraba emocionada. No entendía por qué pero sentía que ella sabía todo eso... y le creía.

martes, 4 de enero de 2011

2003. EL AÑO QUE VIVIMOS EN PELIGRO





Los científicos estaban impresionados. Se estremecieron al ver las imágenes a todo color que les había mostrado el Dr. Roberto Mendoza. Uno de los más reconocidos hombres de ciencia. Ganador de un premio Nobel por sus investigaciones sobre genética y biocelulas.

Era un hombre sombrío y callado. 

Había llegado a la base porque le habían dicho que sería la ocasión de llevar a cabo sus experimentos genéticos sin ninguna restricción o límite que le coartara su libertad de acción.

El tema lo maravillaba. Se sentía dios y quería probarlo y mostrarle al mundo sus asombrosos descubrimientos.

Luna fue el más entusiasmado a la hora de llevarlo con él y hacerlo su aliado.

Mendoza experimentaba con nuevas razas. A ratos sus experimentos acarreaban serios problemas ya que los monstruos que salían de su laboratorio muchas veces lograban huir llegando a la civilización y asustando a la gente, situación que atraía la atención de los medios y esa era una de las cosas que menos deseaban Luna y su gente.

El Dr. Roberto Mendoza fue uno de los más entusiastas colaboradores en el experimento que más satisfacción le dio.

Cuando vio a ese pequeño lobo convertirse poco a poco y con mucho dolor en un hombre que caminaba en dos pies, sus ojos casi se llegaron a salir de su orbita.

Luego, vinieron más y más experimentos hasta tener lista la raza que salvaría al mundo del desastre.

El lobo antártico se convirtió en la única especie capaz de llegar hasta las profundidades de las heladas tierras australes para buscar en ellas el elemento vital que ya comenzaba a escasear alrededor del planeta.

Dentro de sus planes no estaba el hecho de que aquellos engendros pudieran "pensar", por lo que fue el Dr. Luna quien asesoró a otros científicos en la manipulación aun más extraordinaria. Dejar a estos seres sin la capacidad de reaccionar a nada solo a las órdenes que de ellos provenían.

El Dr. Mendoza no lo sabía o, si lo hacía, no le dio importancia a tal hecho. Esto hasta que el Dr. Cano le hizo llegar una información que lo ayudó a replantearse su vida y su estadía en aquella base.

En la pequeña habitación de Mendoza habían al menos unos 20 científicos que, curiosos por lo que había sucedido en el salón y las palabras emitidas por Cano, llegaron hasta ahí para ver que más debían saber.

-Esta información, señores, - dijo Mendoza - fue subida hace años a la red por la misma Agencia de Información Espacial Internacional. Pero al darse cuenta de la magnitud de lo que estas imágenes podrían causar en la población decidieron sacarla casi de inmediato. Muy pocas personas tuvieron acceso a grabarla en sus ordenadores y más aun, muchas fueron perseguidas hasta la muerte por insistir en difundirlas.

-¿Dices que esto sucedió en el año 2003? – preguntó uno de los que ahí se encontraba
-Efectivamente colega. El cometa era de unas dimensiones gigantescas, como lo pueden ver – dijo Mendoza, deteniendo el video y apuntando con un lápiz -  pasó tan cerca de nuestro sistema solar y de manera tan repentina que los encargados de la época no tuvieron tiempo a reaccionar. Sólo enmudecieron mirando la pantalla y esperando el fin.

-¡Es más grande que el sol! – gritó uno desde el fondo
-¡¿Y la cola?! ¿Como fue que no sucedió nada? – preguntó otro por ahí.
-Por favor – dijo Mendoza, volviendo a poner “play” – observen lo siguiente.

La imagen era asombrosa. Un colosal cometa pasaba justo delante del sol amenazando con exterminar todo el sistema solar que nos cobijaba. De repente, una inmensa explosión de plasma proveniente del sol mágicamente desvió el curso del cometa alejándolo por completo de nosotros.

-¡Desapareció! – gritaron varios excitados con lo que acababan de ver
-¡Pero qué!.. ¿¡qué sucedió?! – dijo el científico más cercano a Mendoza, mientras se tapaba la boca con las manos y volvía a ver la imagen sorprendido
-Nadie lo sabe exactamente – dijo pausado Mendoza – Esto me hizo creer que hay “algo” o “alguien” allá afuera que nos dio otra oportunidad.

Los científicos se volvieron locos. Comentaban todos boquiabiertos lo que acababan de ver y aun no lo podían creer.

-Señores – dijo Mendoza seriamente – creo que estamos hace rato viviendo “tiempo extra” y ya es el momento de avanzar y comenzar a ampliar aun más nuestros conocimientos para salvar y salvarnos de lo que me parece inevitable. Nuestra propia destrucción. Después de haber visto esto siento que no tendremos otra oportunidad.

Mientras tanto, el Dr. León Cano, ya marchaba hacia lo que sería su escondite y el de los jóvenes que lo siguieron.

-¿Y ahora… qué hacemos? – preguntó Mina mirándolo con admiración.
-Los animales pronto librarán una gran batalla. Ellos ya tienen su propio líder a quien seguir y están al tanto de casi todo.
-¿Casi? – preguntó uno de ellos
-Si. Su conocimiento es inferior al de nosotros. Pero su percepción es infinita y me creen.
-¿Tu hablas de los mismos especímenes con los que estuvimos experimentando todos estos años? – preguntó Mina
-Si doctora. Son los mismos pero a estos les introduje un microchip en su cerebro para evitar que sean rastreados por los hombres de Luna.
-¿Se salvarán? – preguntó ella
-Si. Ellos si.
-¿Y nosotros? – volvió a preguntar Mina angustiada
-No todos, mí querida colega. Lamento decir que no todos.


martes, 28 de diciembre de 2010

LA LUNA COMIENZA A ALEJARSE


-La luna ha comenzado a alejarse a mayor velocidad de la tierra. El sol cada vez emite mayores bocanadas de plasma. ¡Late señores! Pronto, nuestro planeta  estará bajo el agua. El elemento vital que ahora tanto buscamos. ¡Nuestro único hogar! se verá totalmente desprotegido - Vociferaba el doctor León Cano a sus compañeros científicos en la base subterránea de la Antártida.

-¡¡Eso es un mito!! - le gritaban
-¿¡Con quienes crees que estás hablando?! - decía otro por ahí - ¿Olvidas que somos hombres de ciencia?
-¡¡Por lo mismo!! - insistía Cano - Porque hemos vivido en este submundo por muchas décadas y conocemos el origen de nuestra propia existencia es que les digo ¡Debemos marcharnos!, ya es hora.

Los hombres y mujeres ahí apostados se miraban entre si. Algunos molestos continuaban vociferando en contra de Cano y otros lo miraban curiosos.

Entre ellos Mina, una joven doctora que hacía poco había ingresado a la base.

-¡Yo voy contigo! - gritó de repente dejándolos a todos en silencio, incluso al Dr. Cano.

León buscó entre la multitud la voz profunda de la mujer que sería la primera en seguirlo en su huida y en su lucha por salvar a la raza humana.

-¡Acá! - levantó su mano - Mi nombre es Mina. Llevo pocos meses en esta base y... te creo. 

Cano no podía creer lo hermosa que era y tan joven para estar ahí entre tanto hombre y mujer maduro y de mirada sombría.
Mina iluminaba todo a su alrededor con sus largos y ondulados cabellos rojizos.

-¡Gracias! - dijo el doctor alegremente brindándole una sincera sonrisa
-¡Yo también te creo! - gritó otro científico también joven
-¿¡Qué debemos hacer!? - dijo un tercero desde el fondo de la sala
-¡¡Si!! ¡¡Dinos por favor!! - eran las voces de otros cientos de científicos que se comenzaban a unir a la causa del doctor León Cano

-¡Están todos locos! - gritó Luna, quien fue avisado de esta reunión, la que se estaba llevando a cabo sin su permiso.
-¡Ah! Luna - exclamó León - que bueno verte ¿Cómo te ha ido con la caza?-  preguntó irónico el Dr. Cano

-¡Tu!, maldito, ¡tu fuiste el responsable de que esos lobos huyeran!. ¡No le crean nada a este farsante! - gritaba, mientras se iba acercando al podio donde estaba Cano

-¿Porqué un farsante? - dijo Mina acercándose hacia ellos - Yo se muy bien que tú eres quien nos ha estado mintiendo todo este tiempo.

-Llegaste hasta la universidad donde estudiábamos para traernos hasta aquí engañados. Diciéndonos que se trataba de experimentos que salvarían a todas las especies de su inevitable fin, y... con ¿qué nos encontramos al llegar? 
-Muerte de animales, experimentos con sus ADN, híbridos, ¡¡seres monstruosos creados por ti y tus secuaces!!
-Además de los que tienes trabajando esclavizados para que busquen el agua que tanto necesitas tu y ¡¡tus amos!! - gritó otro joven que también se acercaba hasta donde estaba el doctor Cano.

-¡Ustedes no saben lo que dicen! - gritaba Luna - ¡Les di la experiencia más asombrosa de sus vidas!. Colaborar con lo que será el Nuevo Orden Mundial. ¡Una nueva raza de super humanos!. ¡Son unos malagradecidos!! ¡¡Arréstenlos!! - gritó Luna a los guardias que lo custodiaban.

Fue el momento en que un gran desorden hizo que todos corrieran a esconderse en algún lado. Cano conocía muy bien el lugar y sus pasadizos secreto. ¡El los había ayudado a construir!

Tomó de un brazo a Mina y la instó a que lo siguiera. Ella, a su vez, les gritó a los demás jóvenes científicos que fueran con ellos.

Gritos y golpes se adueñaron del salón.

Los viejos trataban de entender de qué se trataba todo eso y entre todos detuvieron a Luna instándolo a que les explicara por que usaba la fuerza contra sus propios colegas.

A Luna no le quedó otra opción que aquietar a sus hombres de seguridad.

-¡Somos hombres de ciencia! - vociferó uno de los ancianos - ¡nunca había visto esta clase de represión contra nuestra libertad de acción!
-Si ellos no desean continuar con los experimentos ¡¡están en su derecho Luna!! Déjalos irse. - dijo otro más calmado

Pero el Dr. Luna no podía dejarlos ir. El sabía que si lo hacía le harían saber al resto del mundo acerca de sus monstruosos planes.

Si bien ya había gente afuera de la base que estaba liderando a grupos para que supieran la verdad, estos eran muchas veces tildados de locos lunáticos y fanáticos. Pero si los que se atrevieran a hablar con base científica de todo lo que estaba sucediendo eran los doctores que venían saliendo de una base militar secreta instalada en lo más profundo de la Antártida... Ahí la cosa cambiaría fatalmente para los planes de los que, como Luna, ya se creían los amos del mundo.

-Tienes razón Roberto - dijo Luna para tranquilizarlos - Dejaré que se vayan. Ahora sigamos con nuestros trabajos. ¡Vamos, a trabajar!

Así, todos los científicos que no huyeron con Cano volvieron a sus despachos y a sus laboratorios sin dejar de pensar en las palabras de León y de Mina y de todos los jóvenes que huyeron con él.

-¿Y si tienen algo de razón? - comentaba uno 
-Yo les creo - dijo Roberto casi en un susurro - vengan conmigo, les mostraré algo impresionante.



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miércoles, 22 de septiembre de 2010

12.- EL RESCATE FINAL


Los lobos que perseguían al anciano lograron por fin atraparlo y estaban a punto de matarlo cuando Remy les da la orden de que se alejaran de ellos.

-Abuelo?
-Remy?.... ¡¡Remy hijo mío!!!.. ¡¡Pensé que habías muerto!!!... ¿¿Dónde te habías metido??!!

El anciano abrazó llorando al asistente del doctor Luna mientras todos ahí observan atónitos la escena.

-Abuelo, tu me habías dicho que mi hermano había muerto junto con mi padre. -Dijo Rea muy asustada aun.
-Si hija mía, eso es lo que yo ví. Los humanos se lo llevaron a él y a tu padre y nunca más volvimos a saber de ellos.
-Abuelo!!. Me dijeron que los lobos te habían matado a ti y a toda mi familia. Me dijeron que eran todos una raza mala que debía ser castigada. - exclamó con lágrimas en los ojos Remy abrazando a su pequeña familia.

El doctor Luna no sabía lo que estaba sucediendo dentro de la cueva y sólo continuaba ciegamente haciendo que los animales y mutantes y otras razas y especies subieran en la gran nave.

Lurkus continuaba luchando con los lobos antárticos hasta que desde un rincón en la oscuridad saltó sobre él uno de ellos. Comenzaron una gran pelea. Lurkus sabía que aquel que estaba tratando de matarlo era su padre y se rehusó a defenderse. Lloraba mientras trataba de ver si él pudiera llegar a reconocerlo, pero el lobo ferozmente lo atacaba una y otra y otra vez, mordiéndolo y sacándole pedazos de piel.

Los demás animales al verlo casi muerto corrieron en su ayuda. El elefante logró alzarlo de una gran patada en el trasero tirándolo lejos. Luego se dirigió corriendo hacia él para aplastarlo pero Lurkus desde el suelo le gritó que no lo hiciera.
-No!!! por favor.. Él es mi padre- dijo soltando un suspiro y desmayándose de dolor y cansancio.

El padre de Lurkus sintió que algo se removía en su interior en el momento que otra gran luz inundaba el lugar. Era una gran nave. Muchísimo más grande y superior en tecnología que la que manejaba el doctor Luna.

Se posicionó sobre la cueva y un gran rayo bajó desde el centro de ella.

El padre de Lurkus no lograba entender qué sucedía. Su instinto le decía que debía llegar hasta donde estaba aquel igual a él que había maltratado tanto casi dejandolo moribundo. El elefante lo dejó acercarse, los demás lobos antárticos quedaron quietos cuando llegó la gran nave. Sólo Lugh se movía rapido para alcanzar a su hijo.

-Papá- dijo Lurkus con un hilo de voz.
-Hijo, si soy yo. Perdóname por favor.. No se que me pasa. Qué ha sucedido.. yo no..
-No te preocupes padre estás de vuelta- Lurkus tomó el rostro de su padre, le sonrió y nuevamente perdió la conciencia.

Los leones rojizos y negros le explicaron rápidamente que debían llegar hasta la gran nave o si no todos perecerían en aquel lugar.

Lugh, el padre de Lurkus, lo alzó en sus brazos y dando grandes pasos alcanzó a llegar al lugar.

Había un gran desconcierto y alboroto. Luna huía hacia la nave junto con muchos de sus seguidores pero León junto a otros le impidieron el paso.

-No vas a ningún lado - exclamó León- Debes rendir cuentas a tus superiores.
-¡¡Yo no le rindo cuentas a nadie!!! - Dijo con desdén el doctor Luna, intentando zafarse de quienes lo tenían tomado de los brazos pero sin tocarlo.
-Se te dió un don y no lo supiste usar para hacer el bien- Dijo uno de los "seres"
-Me dejaron aquí y me dieron libre albedrío. Asi que ¡¡¡yo podía hacer lo que quisiera!!! -replicó Luna furioso.
-El libre albedrío es una ley de correspondencia. Si lo ocupas en bienestar y bondad se te devolverá bienestar y bondad pero tu lo ocupaste para tu propio beneficio, egoismo y maldad y ¡¡¡eso es lo que obtendrás a cambio!!!- Volvió a decir la voz del "ser" luminoso que acompañaba al doctor Cano.
En ese instante él junto a los seres luminosos desaparecieron del lugar dejando un haz de luz en su recorrido.

-Ayudenme por favor!!!- Gritó Lugh al llegar al lugar
-Hijo!!, hijo!! - Se acercaba la madre de Lurkus corriendo hacia el y llorando de angustia.
-Drea?- se preguntó Lugh al verla llegar desconsolada

Drea no paraba de llorar al ver llegar su pequeño hijo casi muriendo

-¿Drea eres tu?- volvió a decir Lugh intrigado por su reciente recuperación de la memoria
-Lugh? - al fin Drea levantaba la mirada para ver quien la había reconocido- Lugh!!!. No estas muerto!!!, no estás muerto!!- Repetía sin cesar ella intentando abrazar a ambos hombres lobo.

Numitor veía emocionado esta escena cuando desde la cueva seguían saliendo más y más anímales y razas y especies que salvar. Entre ellos, a su querida nieta Rea y a su hermano Remy. El anciano lobo se sintió complacido pero temía por la vida de Lurkus y de todos los que ahí estaban ya que si había llegado la gran nave era porque el planeta ya no sobreviviría y estaría a poco de extinguirse.

Numitor logró encontrar entre el tumulto a León y le expresó su preocupación

-Por qué se demoraron tanto amigo? - preguntó Numitor
-Disculpa, estaba tratando de reunir a los de mi especie para que también logren salvarse del desastre.
-Lo lograste?
-Mi raza es muy extraña viejo amigo. Pocos acudieron al llamado. Muchos prefieren quedarse y creer que con el dinero y el poder lo tienen todo arreglado. Eso es lo que Ellos vienen a hacernos ver. Que nada de eso es importante. Aqui estoy viendo vida, amor, cariño, compañerismo, lealtad, amistad; características que lamentablemente entre los humanos no son demasiado frecuentes.
-Entonces... Perecerán?- Preguntó Numitor
-Lamento decir que si. - suspiró León mirando hacia el cielo- Hice lo que pude. Los que tuvieron oido, oyeron y están ahi arriba de esa nave que nos llevará a un mejor lugar.
-Lurkus estará bien?- preguntó angustiado el anciano observando la escena de la pequeña familia alrededor del cuerpo herido del pequeño lobo - Fue valiente y feroz en la batalla. Si no hubiese sido por él tal vez todos estaríamos muertos o peor aun, a merced de los experimentos y atrocidades del doctor Luna.
-Estará bien amigo. - dijo León- Ahora ya todo terminó. ¡¡¡Toooooodos a boooooordo!! - Exclamó feliz León tratando de ordenarlos a todos para subirlos a la gran nave.

Los padre de Lurkus lo tomaron entre sus brazos y mientras se acercaban a la nave miles de aplausos y gritos de aprobación y felicidad los rodearon haciendo que se sintieran muy orgullosos de su pequeño hijo.

Rea y su hermano iban tras ellos. Rea alcanzó a tomar la mano de Lurkus y éste sintió que una fuerte conexión ya existía entre ellos, lo que lo hizo llenarse de fuerzas abrir los ojos y brindarle una hermosa sonrisa a ella y a sus padres.

Numitor y Lugh lo seguían más atras, cerrando la gran caravana de animales y todo tipo de razas y especies que alguna vez existieron en el planeta tierra y otras tantas que fueron creadas durante todo lo que duró este gran experimento sostenido por las fuerzas oscuras del universo. Las que sólo deseaban destrucción, dolor y muerte.

-Abuelo... me podrás perdonar por todo lo que hice? - Pregunto Lugh
-Pero hijo!!. Tu no hiciste nada. Sólo eres una víctima más en todo esta historia- Respondió Numitor tomándolo de un brazo para apoyarse en él.
-¿No tienes miedo de que pueda volver a traicionarlos?
-¿Tienes miedo tu? -Devolvió la pregunta Numitor
-Si abuelo, tengo miedo. Luna va en esta misma nave. Me conoce. Sabe de mis debilidades. Temo caer bajo su dominio. !!Abuelo ayúdame!!! -Suplicó Lugh llorando casi al llegar a la entrada de la nave.
-Solo tu te conoces bien hijo mio. Sólo tu sabes cuales son tus fortalezas. Y ahora que sabes la verdad. Nada ni nadie podría engañarte. La verdad te ha hecho libre hijo, ahora depende sólo de ti continuar siéndolo.

En algun rincón de la nave Lurkus y Rea observan desde una pequeña ventana como casi en lo que dura un pestañeo se alejaron del planeta. Una vez estando tan lejos que ya era imposible divisar lo que había sido su hogar por generaciones, vieron que una gran y silenciosa luz inundaba un extremo de la galaxia y tan pronto como iluminó un breve espacio de ésta se extinguió para volverlo todo oscuro y profundo nuevamente.

El planeta tierra había desaparecido para siempre porque simplemente no lo supimos cuidar ni respetar.

11.- OPERACIÓN SECUESTRO


-¡¡Finalmente doctor Luna!!
-Finalmente qué!!. Habla pronto que estoy ocupado
-Doctor. Hemos logrado seguir al doctor Cano y dimos con la entrada!!
-Me has dicho esa mentira miles de veces. ¿Estás seguro esta vez?
-Si doctor. Yo y un grupo de mis hombres lo siguieron y están muy cerca de acá
-Mmm..Siendo asi, hoy mismo entraremos por ellos!!
-¿Hoy doctor?.
-Si, la llegada de los cazadores está lista y preparada. Vienen en camino. Esta vez no podrán escapar. Se que hay muchas especies mutantes que aun desconocemos. Serán nuestras y servirán a todos nuestros propósitos.
-Doctor, escuché por ahí que el fin está cerca. ¿A que se referían con eso. Usted sabe?
-Si querido amigo. Pronto este planeta sucumbirá y solo unos pocos saldremos de aquí con vida.
-¿Y los experimentos doctor?
-Ya están siendo embarcados en las naves que nos sacarán de aquí. Ellos serán nuestros guías en la búsqueda de un nuevo lugar que podamos los humanos habitar. Por eso necesitamos a la mayor cantidad de especies que podamos reunir!!. No sabemos cuanto tiempo tardaremos en encontrar un planeta habitable.

Al asistente del doctor Luna le costaba aun entender de qué se trataba toda esta operación.

Tenía claro, eso si, que le debía eterna gratitud ya que él lo había salvado de perecer durante la gran batalla librada hacía años atrás en donde, el doctor le había contado, que sus padres y su pequeña hermana habían muerto desgarrados por las mandíbulas feroces de los lobos que intentaban huir de la masacre.

Aquella noche llegaron en una nave los lobos antárticos que habían estado trabajando para encontrar la tan escasa agua que quedaba aun en la tierra. Entre ellos venía el padre de Lurkus. Estaba muy diferente a como se había ido. Sus ojos ya no tenía expresión, su piel estaba quemada por el intenso frío que tuvo que soportar, sus cabellos ya no tenían color. Su mente ya no pertenecía a este mundo, sólo su alma aun estaba intacta, pero dormida.

Los encargados de la misión tenían ya todo preparado y enfilaron hacia la entrada de la cascada.

Aquel día todo había estado en paz en el bosque. Numitor había logrado conseguir que gran parte de los habitantes de éste se reunieran en la cueva que les había mencionado con anterioridad León. Ahí les explicó lo que debían hacer y también que debían estar preparados porque no había seguridad de que salieran todos con vida de ese lugar ya que se sabía que al otro lado estarían esperando por ellos.

Al anochecer Lurkus continuaba sintiéndose extraño. Su cuerpo se estremecía, su cabeza y su corazón presentían que no debía dormirse así que hizo caso de sus sentimientos y se mantuvo alerta cuidando de todos.

Algunos otros lobos mutantes, leones, tigres y elefantes se unieron a su misión. Dentro de sus cabezas sentían la voz de Lurkus que les decía que debían estar atentos.

Numitor se acercó a este pequeño y extraño batallón conformado por hombres lobo, tigres anaranjados, leones de piel rojiza y negra, elefantes sin su trompa, y comprendió que el momento estaba cerca. Corrió a la cueva a decirle a los demás que estuvieran preparados.

Al otro lado de la cascada los grandes y feroces hombres lobo estaban a la espera de recibir la orden para atacar.

-Tenemos conocimiento de que los mutantes esperan ver luces en el cielo. Ellos creen que esa será la señal que los salvará.
-¿Cómo sabe eso doctor Luna?- Exclamó admirado el asistente.
-Se supone que estaba "escrito" por los llamados profetas. Asi que nosotros nos tomaremos de esas supersticiones y haremos que aparezcan efectivamente luces en el cielo y cuando hayan entrado los nuestros, la puerta dimensional será destruida para que nuestras naves puedan por fin entrar. ¡¡Ya verás!!, subirán como unos corderitos pensando que esa es su salvación!!! Jajajajajajaja- Reía fuertemente el doctor Luna con los ojos desorbitados de locura.

Cuando la luna aun resplandecía en el firmamento extraños haces de luces comenzaron a distraer a Lurkus y a sus compañeros de lucha.

Sus corazones comenzaron a latir rápidamente y se sentían desconcertados. ¿Serían esas extrañas luces las que estaban esperando?

Mientras ellos miraban hacia el cielo una fuerte explosión se hizo escuchar por todo el bosque. La cascada había dejado de existir y una inmensa jauría de lobos mutantes y hombres lobo corrían feroces en busca de su presa.

Lurkus y el pequeño batallón casi enceguecieron al ver el fuego y sentir el calor de la explosión que acababa de suceder ante sus ojos.

Todos comenzaron a ponerse muy nerviosos. ¿Donde estaba la nave?. ¿Donde estaba León?. ¿Qué era todo esto?.

Luego de la explosión un frágil silencio se apoderó del lugar. Todos los sonidos del bosque se habían acallado.

Lurkus había dicho a Numitor y a otros ancianos que no salieran de la cueva hasta que él no diera la orden de que lo hicieran por lo que al menos sabía que su madre y Rea y todos los demás estaban a salvo por el momento.

Los sentidos del tigre anaranjado, de los leones rojizos y negros y del elefante sin trompa comenzaron a volverlos locos. Sabían que algo había escondido en la oscuridad pero no lograban entender bien que era. Asi se lo dijeron a Lurkus quien hacía un rato ya los había escuchado venir y tampoco supo bien de que o quien se trataba.

Había un olor entre lo que alcanzaba a percibir que le parecía muy familiar y tuvo miedo de pensar que podría ser.... su padre. Este pensamiento lo mantuvo paralizado por algunos segundos hasta que el resto del pequeño batallón lo sacó de su estado de sopor y se puso en guardia junto a los demás.

El silencio se podía palpar y el terror terminó por casi paralizarlos cuando Lurkus y los demás vieron acercarse cientos o miles de ojos que brillaban como estrellas rojas en la oscuridad. En su interior sabían que eran los lobos antárticos.

El pequeño batallón instintivamente hizo un círculo para protegerse. Sus pensamientos fueron de inmediato hacia la cueva para decirles, de alguna forma, que por nada salieran de ella.

Lurkus aterrorizado no sabía qué debía hacer. Sólo pensaba en su madre, en Rea, en su padre... Un momento, pensó, - mi padre está aquí. Lo siento, lo percibo. ¡PADRE!

Los lobos antárticos parecieron volverse como locos ante el estruendoso grito que realizó Lurkus. Todos ellos eran padres pero no lo recordaban y esa pequeña palabra había logrado hacer que algo en su interior se descontrolara y perdieran el control de lo que iban a hacer a ese lugar.

Lurkus se dió cuenta de que algo no andaba bien con estos lobos y aprovechó la ocasión para refugiarse entre los árboles intentando alejarse lo más posible de la cueva en la que se encontraban todos los demás. Los del pequeño batallón de mutantes lo siguieron.

-Doctor, doctor qué hacemos. Los lobos parecen como locos. No responden a los estímulos!!
-Esto tiene que ser obra del doctor Cano!!- Dijo enfurecido Luna, con los ojos inyectados de rabia.
-Controla a esas bestias yo me preocuparé del resto.- dijo Luna y desapareció del lugar.

El asistente, muy nervioso, comenzó a presionar botones y a reprogramar los chips insertados en los cuerpos de los animales para intentar volver a controlarlos, mientras Lurkus y sus amigos continuaban procurar alejarse lo más posible del lugar.

Repentinamente los lobos antárticos volvieron al ataque y con más fiereza siguieron la huella del pequeño batallón que custodiaba la cueva. Lurkus podría haber huido ya que el doctor Cano había logrado con sus experimentos que su rastro nunca fuera hallado pero no pudo dejar solos a sus compañeros de lucha y junto a ellos se unió a la sangrienta batalla.

El elefante, con su gran cuerpo, empujaba lejos a los intrusos y luego cuando veía que estaban en el suelo algo heridos corría hacia ellos y con sus grandes patas los aplastaba hasta que morían. De esta forma muchos lobos perecieron. Mientras el tigre anaranjado con su gran velocidad y fuertes mandíbulas rasgaba las pieles de los lobos y luego desgarraba su carne para lanzarla lejos. Los leones rojizos y negros ágilmente se movían para despistar al enemigo y luego, cuando este buscaba entre la negrura de la noche al león rojizo, aparecía misteriosamente sobre él el león negro para atravesar con sus colmillos la cabeza y de una patada romperles el cuello.

Lurkus por su lado, luchaba con los que eran como él. Con sus puños y su gran fuerza y ligereza acabó con varios. Los científicos no pensaron que estos especímenes venían muy agotados por todo el tiempo de lucha y trabajo forzado que les había tocado vivir durante su estadía en el continente helado.

Mientras la lucha continuaba en el bosque, el asistente de Luna con su radar ultrasónico encontró donde se escondía el resto de las especies y dando aviso de inmediato al doctor Luna fueron con otro grupo de lobos a atacar y secuestrarlos a todos.

Los que se refugiaban en aquella cueva estaban completamente indefensos, situación que aprovecharon Luna y sus asistente para lograr invadir aquel lugar sin que nadie opusiera resistencia.

Una vez dentro los lobos antárticos amenazaban con gruñidos a todos los ahí refugiados mirándolos fijamente y mostrando sus fuertes colmillos.

Numitor les dijo a todos que no opusieran resistencia que confiaran que ya vendría la ayuda tan esperada pero Rea no aguantó más y junto a otros cayó al suelo de rodillas y se puso a llorar amargamente.

El asistente de Luna se percató de esta situación mientras que el grupo de lobos y científicos iban sacando a los animales, a los mutantes y a otras especies del lugar para subirlos a la nave que los esperaba a unos pocos metros del lugar.

Al acercarse a ver de donde venían los gritos para acallarlos a la fuerza si fuera necesario, sus ojos no podían creer lo que su corazón le decía. Ahí estaba su pequeña hermana Rea. Él sabía que era ella. La pequeña que el recordaba en brazos de su madre cuando fue capturado y de la cual le había contado Luna había muerto en la antigua batalla donde los lobos supuestamente mataron a toda su familia.

-Rea!!- exclamó y la levantó del suelo con ternura y emoción
-¡Abuelo, abuelo!.. Ayúdame por favor- Gritó Rea aterrorizada.
-Rea por favor, soy yo tu hermano ....¿como me llamaba?
En ese momento Numitor logra zafarse de los hombres lobo y llega corriendo hasta donde está Rea llorando tirada en el suelo atrapada por los brazos de Remy.
-Déjala en paz!!!- logra gritarle Numitor a Remy mientras con su gran bastón le da un fuerte golpe en la espalda dejándolo tirado en el suelo mal herido.